ovos moles

La Confeitaria Peixinho es una casa tradicional de confección de Ovos Moles de Aveiro que mantiene intacta la receta original con más de cinco siglos de este manjar absolutamente divino.

Una obra maestra de la gastronomía

El origen de los Ovos Moles de Aveiro data del siglo XVI, mucho antes de la creación de la ciudad. Una de las leyendas dice que los creó una monja del Monasterio de Jesús, a quien la Madre Superiora le impuso ayuno como castigo. Cansada de hacer ayuno, la monja empezó a mezclar las yemas de huevo con azúcar. Para que no la descubriesen escondía el dulce junto a las ostias. Cundo al final se descubrió el dulce en el convento, alguien gritó “¡milagro!”, ya que un dulce tan delicioso solo podía ser obra de Dios.

Hay otra historia que cuenta que en aquella época era común que las personas regalasen gallinas a las monjas. Las claras de los huevos se usaban para almidonar la ropa, y como no había un uso para las yemas – que tenían un plazo de caducidad muy corto-, se descubrió que al añadirles azúcar su plazo de caducidad aumentaba considerablemente.

Más adelante, la receta de los Ovos Moles fue pasando de boca en boca, llegando a los días de hoy gracias a las mujeres a las que enseñaban las monjas de los conventos de la región.

Los ovos moles fueron el primer manjar de repostería conventual portuguesa que recibió el estatuto de protección por parte de la Comisión Europea, así como la distinción de Indicación Geográfica Protegida.

Inspiración marítima

La ciudad de Aveiro y su tradición pesquera siempre han sido el tema de presentación de los ovos moles. Servidos con una cobertura de fina ostia, debido a la influencia conventual de su origen, la proximidad del mar y la belleza de la ría han sido siempre una fuente de inspiración. Los ovos moles se presentan en forma de conchas, caracoles o peces, pero también en forma de barricas, un tributo a los barcos moliceiros, que otrora transportaban en barricas el moliço, la vegetación de la ría.

como conservalos

La conservación de los Ovos Moles no requiere frío. La receta original de ovos moles, según la leyenda, se creó precisamente para evitar el deterioro de las yemas de los huevos que regalaban a las monjas del Convento de Jesús. Como este es un dulce que no fermenta, el frío causa la cristalización del azúcar, lo que altera el placer de la textura de la masa, que debe ser cremosa y sin gránulos. En la Confeitaria Peixinho garantizamos una validez de 15 días, pero recomendamos que los Ovos Moles se consuman en un plazo máximo de 6 días para que puedan disfrutar plenamente de su sabor.

Las condiciones ideales para prolongar el placer y su sabor auténtico es consérvalos a temperatura ambiente y cerrados en la caja para no exponerlos al aire mientras lucha contra la tentación de vaciar la caja.